Es hora de regresar a un mejor balance de hombres y mujeres en tecnología

Ana María Martinez Franklin
Escrito por: Ana María Martinez Franklin el 3/7/19 2:26 PM

Han pasado más de 100 años desde que se empezó a conmemorar el Día de la Mujer Trabajadora en el mundo, y aún es evidente la falta de oportunidades profesionales para las mujeres en varios espacios. Uno de los sectores con mayor desigualdad de género es el tecnológico y no siempre fue así.

De hecho, la programación comenzó como una carrera considerada “femenina” y muchas mujeres fueron pioneras de la programación. Sin embargo, estereotipos sembrados con el boom de la computadora personal alejaron a las mujeres de la tecnología.

Este mes de la mujer, queremos recordar esta historia e invitar a romper estereotipos absurdos que aún siguen presentes en nuestra sociedad. La tecnología no es femenina, ni masculina. La tecnología es el presente y es el futuro y nosotras también tenemos que estar allí. Te invito a ver el video central de #EsHoradeRegresar y conocer más de la fascinante historia de las mujeres en tecnología en este blog post.

La programación nació como una carrera considerada “femenina”.

¡En serio! Las computadoras modernas se crearon durante la Segunda Guerra Mundial y cientos de mujeres fueron reclutadas para programarlas. En ese entonces, los hombres se interesaban más por el reto ingenieril de construir una computadora (lo que ahora llamamos el “hardware”) y la programación (lo que ahora llamamos el “software”) era un terreno desconocido por muchos y hasta subestimado erróneamente por esa falta de conocimiento.

La menor atención de los hombres por este espacio, abrió oportunidades para que muchas mujeres lo tomaran y se convirtieran en pioneras de la programación. Una de ellas fue Grace Hopper, quien creó el primer compilador del mundo, un programa que permite escribir código en inglés y traducirlo luego a ceros y unos que la computadora puede procesar. Grace Hopper era matemática de profesión y entró a la Naval de EEUU, donde empezó su carrera como programadora. Luego, fue una de las principales influyentes en la creación de lenguajes de programación como Cobol.

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Fuente: New-York Historical Society Museum & Library - Behind the Scenes

Otras pioneras de la programación moderna fueron “Las ENIAC Programmers”, un grupo de 6 mujeres que aprendieron solas a programar la primera computadora 100% electrónica y digital del mundo, que desarrolló EEUU en un programa militar. Su rol estuvo oculto por mucho tiempo, pero pronto va a salir un documental sobre ellas (¡por fin!).

Paremos un segundo aquí. ¿Se imaginan lo difícil que era programar la computadora ENIAC para estas pioneras? Tenía una memoria limitada en la que cabían pocas instrucciones que había que escoger muy bien; y no habían teclados y pantallas como los de ahora para revisar el código con facilidad. Había que escribirlo y luego pasarlo a la computadora por miles de cables y conexiones durante varios días, para luego ver si la computadora hacía lo que se esperaba. Y todo esto, aprendiendo solas. Sin referentes, sin internet, sin comunidades y con tiempo limitado, pues obviamente tenían roles y responsabilidades de madres y esposas en casa, como se esperaba en la época (y aún se espera).

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Fuentes: Corbis, Apic/Getty Images, U.S. Army/ARL Technical Library Archives, Corbis/Getty Images

Para no hacer este contexto solo sobre estados Unidos, tengo que mencionar que algunas fuentes como la enciclopedia Británica (obvio) indican que la primera computador electrónica fue más bien creada en Inglaterra. La llaman The Collossus y fue fundamental para ganar la segunda guerra mundial, descifrando códigos de los alemanes a una “velocidad electrónica”.

Y ¿adivinen qué?…también tuvo a muchas mujeres detrás en su programación, provenientes del “Women’s Royal Naval Service”.

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Fuente: Encyclopaedia Britannica

Bueno, basta de historia militar. Cuando la guerra terminó, las computadoras empezaron a llegar a centros de investigación y grandes corporaciones y ocurrió el primer “boom” de necesidad de programadores. En aquel entonces, las empresas buscaban especialmente a mujeres, pues casi nadie sabía programar y se creía que las mujeres podían aprender con más facilidad, por tener cualidades consideradas más “femeninas” como la paciencia, la planificación paso a paso y la atención al detalle.

Incluso la revista Cosmopolitan en 1967 recomendó a sus lectoras dedicarse a la programación, con frases bastante estereotipadas como “programar es como planificar una cena”. Obviamente sabemos que programar es mucho más difícil que eso, pero al menos éramos llamadas masivamente a lanzarnos al mundo de las computadoras.

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Fuente: The Computers Boys Take Over

Otro grupo de mujeres pioneras fueron las “computers” de la NASA. Si, así las llamaban porque hacían cálculos extremadamente complejos a mano antes de que las máquinas computadoras llegaran a la NASA. Luego, cuando las IBMs llegaron, ellas fueron las más capacitadas para programarlas.

Una de ellas fue Katherine Johnson, cuyos cálculos jugaron un rol primordial en la llegada del hombre a la luna. Este 5 de marzo, la NASA acaba de nombrar un Centro de Investigación con su nombre. (Tarde, pero seguro). La historia de Katherine y otras “computers” de la NASA se cuenta en una una muy buena película llamada “Talentos Ocultos”. No se la pierdan :).

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Fuente: Ebony

La mayoría de estas primeras programadoras eran autodidactas, pues la carrera de Ciencias de la Computación apenas estaba surgiendo en las universidades y pocas mujeres iban a la universidad. Pero con tantos estímulos a su alrededor y la apertura de Ciencias de la Computación en más centros de estudios, más y más mujeres se acercaron a aprender a programar en las universidades.Así, la participación de mujeres en Ciencias de la Computación en los EEUU creció vertiginosamente hasta 1984, llegando a casi un 40%. Hasta que algo cambió todo.

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Fuente: Laboratoria. Datos del US Department of Education.

Si es la primera vez que ves este gráfico, seguro te sorprenderás y te preguntarás ¿qué pasó después de ese pico? Te cuento…

La computadora personal (¿O la computadora para hombres?).

A finales de los 70 y principios de los 80, varias empresas empezaron a lanzar computadoras personales. Las computadoras más famosas fueron las IBM (con sistema operativo de Microsoft) y las Apple/Macintosh. La revista Time llegó a nombrar en 1983 a la computadora personal como “Person of the year” (o en este caso “machine of the year”) y personalidades como Steve Jobs y Bill Gates se convirtieron en la cara de una nueva y lucrativa industria.

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Fuente: Time

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Fuente: ZDNet

Y aunque la computadora personal fue un gran avance para el mundo, representó un grave retroceso en la participación de mujeres en las ciencias de la computación. Esta nueva industria del software sentó sus bases en Silicon Valley y desde sus inicios tuvo una cultura creada por hombres que atrajo y retuvo mucho más a los hombres, que a las mujeres.

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Equipo creador de la Apple Lisa. Fuente: Pinterest

Se convirtió rápidamente en una industria de hombres creando productos con hombres y para hombres, con publicidades extremadamente estereotipadas, que invitaban a los papás y a sus hijos varones a usar la computadora o videojuegos en casa, y no a las mujeres.

Estos son tan solo un par de ejemplos de muchas publicidades estereotipadas de computadoras y videojuegos de los años 80.

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Fuente: The Atlantic

Obviamente estas publicidades no salieron de la nada. Salieron de una sociedad ya estereotipada con hombres a la cabeza de empresas y agencias de publicidad que pensaron que lo más lógico era dirigir estos productos a hombres. ¡Y qué daño nos hicieron a las mujeres curiosas por la tecnología!.

Las computadoras dejaron de ser algo escondido en un laboratorio, para ser algo presente en cada oficina y en cada hogar; algo que los chicos y hombres empezaron a utilizar muchísimo más que las chicas y mujeres. Y como esas primeras computadoras no eran tan avanzadas, requerían algo de programación de parte de los usuarios, lo cual le dio a esos usuarios hombres mucha experiencia como programadores desde su adolescencia.

Así, cuando estos hombres llegaban al primer día de clases de Computación en la universidad, ya sabían mucho más que sus compañeras mujeres y ellos se sentían superiores y ellas se sentían inferiores, pues no sabían todo lo que ellos habían aprendido usando las computadoras o videojuegos en casa.

Además, las universidades y los profesores ratificaban estos estereotipos, con pruebas muy difíciles desde el primer año que sacaban a las mujeres mucho más rápido que a los hombres; pruebas que consideraban necesarias, pues había demasiada demanda por las carreras de computación y poca oferta.

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Clase actual en el MIT de Inteligencia Artificial. Fuente: MIT EECS

En la universidad de Carnegie Mellon se dieron cuenta de este efecto (o defecto) y crearon un programa distinto de Ciencias de la Computación en los años 90. Decidieron abrir la carrera con dos “tracks”: una línea para personas que empezaban con experiencia en programación (la mayoría hombres) y una línea para personas que no tenían experiencia (la mayoría mujeres). Los resultados fueron sorprendentes. Primero se dieron cuenta que los estudiantes se nivelaban después de 2 años en carrera y luego notaron que muchas más mujeres completaban el programa. En pocos años las mujeres egresadas de ciencias de la computación en esta universidad pasaron de ser un pequeño 7% de los egresados a ser un 42%. ¡Qué gran ejemplo de estrategia de equidad de género!.

Pero pocas universidades decidieron cambiar el rumbo de la historia como lo hizo Carnegie Mellon. Hay un par de casos más contados en este gran reportaje del New York Times llamado “The Secret Story of Women in Coding”.

Así estas barreras y estereotipos en el hogar, la publicidad, la academia y las empresas tecnológicas, se alimentaron y fueron creciendo. El resultado fue el estereotipo del “geek programador” que aún sigue vigente en todas partes, en las empresas más famosas y hasta en la reciente serie “Silicon Valley” de HBO.

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% de mujeres en tech jobs (barra color menta) en algunas de las principales empresas tech. Fuente: Statista

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Personajes de la serie Silicon Valey al aire en HBO. Fuente: Upsocl

¿Y ahora, qué hacemos?

Ya hay varios esfuerzos para animar a más mujeres a hacer carrera en el rubro tecnológico. En Laboratoria ya se han graduado más de 1000 talentosas mujeres y más de 750 han entrado a trabajar en más de 400 empresas en Perú, Chile, México, Brasil y EEUU. Además, hay muchas iniciativas surgiendo en la región como Talent Woman en México, +Mujeres en UX en Chile y Perú y Reprograma en Brasil.

Se necesitan muchas más mujeres y más organizaciones involucradas para hacer nuestra economía digital más competitiva, diversa e inclusiva. Además, es fundamental conocer la historia, para darse cuenta que todo ha sido culpa de absurdos estereotipos que vale la pena cuestionar y romper.

La tecnología no es femenina ni masculina. La tecnología es el presente y es el futuro, y ya es hora de regresar a un mejor balance de hombres y mujeres programando el mundo.

 

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Tópicos: Diversidad e Inclusión, Artículo, Postula

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